¿Te has planteado esto alguna vez? Convivimos con nosotros mismos 24 horas al día durante toda nuestra vida, por eso es tan importante que cuidemos nuestra relación, como cuidamos cualquier otra, aunque si nos ponemos a analizar, muchas veces nos damos cuenta de que no estamos muy bien situados en el TOP 10 de relaciones más cuidadas, precisamente. Priorizamos las necesidades de los demás antes que las nuestras, nos auto-machacamos cuando cometemos errores, nos exigimos un 100% en todo momento, no nos premiamos cuando conseguimos algo…

Si empiezas a sentirte identificad@ con todo esto, no pasa nada, pero puede que sea un buen momento para darle un giro de 180º a esta situación. Y una de las cosas por las que podemos empezar es por fijarnos en cómo nos hablamos a nosotros mismos. Y es que es algo que hacemos de forma tan natural e inconsciente que muy pocas veces le prestamos atención, cuando en realidad, es un pequeño detalle que tiene muchísimo poder sobre nosotros.

Pero no vamos a recrearnos en lo que hacemos mal sino que vamos a ver qué pequeños trucos podemos tener para que nuestro lenguaje interno nos vaya completamente a favor, y nos ayude a sentirnos bien. Ahí van unos cuantos truquitos 🙂

– NO CAIGAS EN LA QUEJA. Quejarnos es algo que nos hace entrar en un bucle de negatividad de forma muy fácil. Y no sólo lo hacemos en voz alta, sino que por cada frase en forma de queja que exteriorizamos, antes y después pasan unas cuantas simplemente por nuestra cabeza, que lo único que hacen es ponerte en un “modo negativo” que no te ayuda para nada a sentirte bien y que potencia el mal humor puntual que puedas tener. Empieza hoy a pensar en esto y simplemente no dejes que las quejas invadan tus pensamientos. Dale la vuelta a las frases negativas que aparezcan por tu mente y te sentirás mejor.

– MOTÍVATE. Tú solo puedes conseguir cosas increíbles. Créeme, no necesitas a nadie que tire de ti. Si consigues que la forma en la que te hablas a ti mism@ te ayude a focalizarte en aquello que quieres conseguir, en lo que puedes conseguir, tendrás una herramienta súper poderosa en tus manos. Cuando tengas un momento de debilidad, dale la vuelta y tira de ti mism@. Puedes hacerlo, tú eres quién al fin y al cabo guía tus pensamientos y elige qué pensar.

– FOCALÍZATE EN LO POSITIVO. Contarnos a nosotros mismos las cosas positivas nos van pasando en nuestro día es una forma muy efectiva de poner el foco en lo positivo. Y es que tenemos tendencia a auto-resumir nuestro día con las cosas aburridas, pesadas o no tan buenas que nos pasan. Por ejemplo pensamos: “vaya mal día que hace”, “aún me quedan dos horas de trabajo”, “qué aburrida ha sido la mañana de hoy”… en lugar de hacer lo mismo pero con las cosas buenas que hemos hecho ese día o que aún nos quedan por hacer.

Con estos 3 simples pasos ya estaremos cambiando mucho la forma en la que nos hablamos, cosa que puede darnos muy buenos resultados. Ponlo a prueba y me cuentas 🙂