El ritmo que seguimos por inercia en nuestro día a día tiende a acelerarnos todavía más. Por eso es importante incluir en nuestro día a día pequeños hábitos que nos ayuden a compensar ese ritmo y a relajarnos.
Esto es algo con lo que yo estoy indagando desde hace tiempo y poco a poco me voy haciendo con mi lista de cosas que mejor me funcionan para mantener la calma en mi día a día. Hoy comparto con vosotros mis tres favoritas:
– MODO OFF POR LA NOCHE. Vivimos tan atados a nuestro móvil que somos capaces de no desconectar de él en días enteros. En realidad, podemos pensar que tampoco hay ningún problema con eso. Al fin y al cabo, cada vez que suena una notificación en nuestro móvil podemos elegir si la miramos o no. Pero yo personalmente me di cuenta de que cada vez que recibía un mensaje o una llamada de alguien (y eso, con nuestro querido Whatsapp es muy a menudo), tenía cierta obligación, responsabilidad, o necesidad de responderle en ese mismo momento. Pensaba: “si me ha escrito es porque algo necesita, y no voy a estar sin contestarle”. Así que eso se había convertido en vivir en todo momento pegada al móvil y combinar cualquier acción que estuviera haciendo con responder los mensajes que iba recibiendo. Hasta que me di cuenta de que eso me generaba un estrés que en el fondo no era necesario. Una de las decisiones que tomé fue, a partir de cierta hora por la noche, poner el móvil en modo avión. A parir de esa hora, si alguien quiere algo de mí, tendrá que esperar a mañana, porque ese momento es para mí, para relajarme y recargar pilas para mañana estar a tope. Y si es algo realmente urgente, llamarán a casa, no hay problema 🙂 Este es uno de los pasos que me ha permitido tener una mejor relación con mi móvil. Aunque sigo viviendo alerta a los mensajes y redes sociales, ahora soy yo quién decide cuándo les dedico mi tiempo y cuándo no.

– PLANIFICAR CADA DÍA. Aunque pueda parecer que ponernos una serie de tareas diarias por hacer es todo lo contrario a relajarse, os aseguro que aporta una tranquilidad increíble. Desde hace unos meses empecé a proponerme 7 cosas a hacer cada día. Estas 7 cosas son 7 tareas (a parte de las cosas rutinarias) de trabajo que tengo que sacar ese día. Hay días que eso me lleva más tiempo ocupada y otros menos, pero es un método que me está funcionando muy bien para muchas cosas. Entre ellas, para relajarme. Saber que una vez he hecho esas 7 cosas, significa que he tenido un día productivo, me da mucha tranquilidad porque se que, cada día avanzo trabajo, pero sin agobiarme. El hecho de que sean solamente 7 hace que no me sobre-sature, pero que cada día me mantenga activa con todas aquellas cosas que tengo que hacer, y eso me aporta muchísima tranquilidad.

Hábtis para relajarte 2

– CENTRARME EN EL MOMENTO. El famoso carpe diem es algo que todos queremos conseguir pero que difícilmente conseguimos. Es difícil estar siempre pendientes de disfrutar de cada momento, porque en nuestro día a día hay veces que funcionamos de forma mucho más mecánica. Pero lo que sí que podemos intentar es detectar aquellos momentos en los que estamos pensando en lo que haremos después, y cambiar nuestro foco hacia el ahora. Estar siempre pendientes de lo que tenemos que hacer dentro de unas horas o mañana nos crea esa aceleración interna de la que hablábamos antes. En cambio, si cuando detectamos que nuestra cabeza está en mañana la llevamos a “aquí y ahora”, automáticamente se calma, porque no tiene tanto por lo que estar.

Estas son solo tres opciones que podemos trabajar a diario para sentirnos mucho más calmados, pero seguro que hay muchísimas más por descubrir. ¿Cuáles son esos pequeños hábitos que te permiten mantener la calma en tu día a día? 🙂